
Por Alejandro Mosquera*
Foto: Fabian Restivo
A un mes de la asunción del nuevo gobierno dos características concentran el debate nacional: por un lado, el nivel de agresión que significan el DNU 70/23, la ley ómnibus, las políticas represivas contra la protesta social, las políticas de despido y ajuste sobre el salario real y las jubilaciones. Y por el otro una creciente resistencia popular: movilizaciones, pronunciamientos, cacerolazos, presentaciones judiciales.
El Paro Nacional y movilización del 24 de enero convocado por la CGT, la CTA A, la CTA T, los movimientos sociales, las agrupaciones de damnificados por la embestida de Milei y Macri son un punto derivado de esa situación y a la vez la primera etapa de la resistencia con eje en incidir en promover el rechazo en el Congreso Nacional de esos dos instrumentos. Sobre sus resultados se edificará las etapas crecientes de la lucha popular con nuevas acciones sindicales centralizadas, con protestas creativas y descentralizadas, orgánicas y silvestres, con formas de organización como las multisectoriales. Y todos vemos en el horizonte que este 24 de marzo tendrá la particular de articular la memoria y el reclamo de justicia con el rechazo a esta ultraderecha negacionista del genocidio, continuadora de las ideas de Martínez de Hoz y el industricidio, con la reivindicación de parte de los seguidores de LLA de Videla, torturadores y criminales de lesa humanidad. Pero también de las amenazas desde el gobierno a luchadores, periodistas, mujeres y disidencias, el aval al gatillo fácil sobre jóvenes.
Al iniciar esta primera columna con el paro, además de su importancia en sí mismo, para analizar el cuadro de situación es porque las formas de movilización populares, incluso más allá de las actitudes timoratas o combativas de la oposición real, van a ir produciendo cambios tanto en la correlación de fuerzas, en las formas de organización, como en el debate público en un tiempo que la agenda de la ultraderecha politiza la discusión social aún en personas, grupos y organizaciones que de la despolitización hicieron su bandera.
En las sociedades lo único absoluto es el movimiento, la transformación. El ágora publica dejara de ser predominantemente los sets televisivos, el debate por Twitter, o de dirigentes que parecen vivir totalmente alejados de la vida cotidiana del pueblo. La calle en su sentido amplio, no solo de movilizaciones, sino de conversación abierta tomará la palabra.
La coalición ultraliberal: el telón de fondo del nuevo gobierno
Analicemos desde aquí algunos aspectos pocos aspectos, pero en mi opinión claves del cuadro de situación:
- La coalición política, económica y social todavía está en conformación. Sin dejar de darle importancia al apoyo de Macri y Bullrich para la segunda vuelta donde Milei venció al candidato de UxP, y de los cargos que se repartieron, lo principal de la coalición es la contradicción y la puja por la hegemonía.
- Incluso en términos de fuerzas políticas la coalición gobernante aún está en fundación. La votación total o parcial de la ley ómnibus y sobre el DNU marcará los contornos e integrantes de la alianza gobernante.
- La crisis del modelo neoliberal, y las variantes como la que protagonizó el gobierno anterior manteniéndose en sus marcos centrales fue capitalizado por la ultraderecha. Tendencia que se expresa internacionalmente con fuerzas socialdemócratas neoliberales que son cuestionadas desde las ultraderechas (UltraD).
- La ultraD se deglutió a la derecha neoliberal tradicional expresada en la coalición JxC. Milei intuyó esta posibilidad, y Macri también por eso después de su experiencia presidencial se volcó cada vez más a las tendencias Bolsonaristas y Trumpistas, tanto como forma de alineación internacional como actuar su ultraderechismo.
- Los grupos económicos más concentrados, nacionales y extranjeros, tratan de sacarle todo el jugo a la experiencia Milei, con la mayor rapidez que puedan, tanto para condicionar cualquier proceso futuro como porque subestiman la capacidad del actual presidente y su grupo de lograr la viabilidad social y política de una revolución ultraliberal reaccionaria.
- Junto al grupo de dirección originario de LLA se congregaron ex -menemistas con ánimo de revancha histórica frente al Duhaldismo y sobre todo al kirchnerismo que ellos visualizan como un peronismo de izquierda. Mas allá de las sonrisas socarronas de esos cuadros de los 90 frente a las extravagancias, errores no forzados y papelones de la dirección de LLA, saben que los necesitan porque si no son fotos sepias de un pasado que no vuelve.
- Un dato clave para entender cómo se va armando la coalición de gobierno es que todos comprenden que si el fracaso de Milei es estrepitoso arrastra a las variantes de la derecha de JxC en especial a Macri, Bullrich, Ritondo y afectará notablemente a Jorge Macri ¿Tratarán de encontrar camino de diferenciación Martín Lousteau y otros dirigentes radicales porque se ven presidenciables o serán parte de responsables de la agresión económica y social contra el 99% de nuestra sociedad? Veremos.
- Podrá crear el presidente un partido que le dé contextura, fuerza y cuadros estatales, políticos y sociales. Se que muchos compañeros lo ven imposible. En mi caso creo que hay plantearlo como duda. Las tendencias mundiales de crecimiento de las ultraderechas autoritarias y antidemocráticas producto de la confluencias de crisis diversas que llevan a la perdida de consenso en el proyecto y dogma neoliberal parecen duraderas y cubrir una larga etapa.
Una diferenciación importante es no igualar los procesos de países centrales respecto a las ultraderechas que ellos llaman populismos de derecha, con lo que sucede en nuestro país. En los países más desarrollados las ultrasD son neoliberales, nacionalistas, con sesgo de gran potencia o imperial que nada tiene que ver con los nacionalismos de los países coloniales o semicoloniales.
El proyecto que representa el presidente Javier Milei es ultraliberal, anarcocapitalista, no es nacionalista sino por el contrario es parte del pensamiento colonizado, del sometimiento a la estrategia de EEUU, más allá de gritos y violencias es un pensamiento débil, anticuado, su valor solo está en que las políticas que trata de llevar adelante destruyen al país, sus instituciones, su soberanía, su riqueza.
Parte de su debilidad y arcaísmo se ve en el discurso presidencial en Davos, la meca ultra capitalista. Lo planificaron y lo propagandizan como un éxito, pero no solo fue un papelón que dio vergüenza a propios y extraños, sino que muestra la debilidad de una cosmovisión conspiranoide que no entiende ni el mundo macro, ni la vida cotidiana de la gente.
En este sentido recomiendo leer el informe del CEPA (Centro de Economía Política Argentina) al que pueden acceder aquí.

En el cual se evidencian con datos las falsedades que sostiene el presidente, su visión no solo reaccionaria de la historia del mundo y de Argentina, sino que sus datos duros son parte del esquema de la post-verdad, donde no importa la mentira que se dice, sino la convicción con la que se lo hace. Parece escrito por el ultra Agustín Laje Arrigoni, un politicólogo que hace gala de su extremismo derechista, su odio al feminismo, su agresión y mentiras sobre la izquierda, el peronismo, la socialdemocracia. Hay que reconocerle a este asesor presidencial que ha sabido ver la importancia clave de la batalla cultural en su caso para agredir al pensamiento crítico, y promover el dogma anticuado que parece de la época de la guerra fría.
El movimiento nacional y popular: renovación, dispersión, o status quo
Son muchas las cuestiones que habitan en nuestro movimiento. Imposible analizarlas de golpe y menos en un solo artículo. Necesitan de una gran asamblea que recorra el país, donde la discusión se multiplique, se recupere la rebeldía y se venzan las tendencias conservadoras que lo condujeron. Solo señalare algunas:
- Hace años que triunfo una visión que deducía que después de los primeros gobiernos de Néstor y CFK se habían agotado la capacidad de la sociedad para seguir legitimando y protagonizando las transformaciones populares. Que por lo tanto la disputa se corría hacia el centro político, sin eufemismo hacia la derecha. Para lograrlo se utilizó a cuadros políticos, intelectuales, medios y también la censura del pensamiento contrario a ese giro. La idolatría a la correlación de fuerzas negativas no era centralmente una estrategia para tiempos complicados, sino sobre todo la excusa con aires de investigación sociológica para convencer a los propios de que convenia bajar o “postergar” algunas banderas claves.
- Ese giro también expresaba una degradación del pensamiento nacional y popular en su capacidad crítica, de interpretar necesidades sociales y rebeldías. Y no es solo un probable achacable al peronismo, porque la centroizquierda mostró la incapacidad de ser una fuerza motora y sobre todo se sometió a la censura para tener el calor de lugares en el estado.
- El amago de Vicentín y ni siquiera dar la batalla, la fiesta en Olivos en plena pandemia, y sobre todo la legitimación en el Congreso por una fracción importante del Frente de Todos de la estafa de la deuda externa contraída por Macri y Caputo, no solo dañaron nuestra soberanía y concretaron un cogobierno con el FMI, sino que infringieron una derrota cultural: cobardía vestida de realismo, privilegios contra los derechos y vidas que nos quitaba la pandemia, inflación, y la inseguridad en nuestros barrios.
- Nuestro Movimiento subestimó no solo a Milei, sino a la tendencia que expresaba. La pensó como táctica electoral para dividir a las derechas. Y no supo o no quiso su dirigencia mirar de frente una sociedad que cambiaba, las realidades nuevas, el malestar con el resultado de un gobierno que no escapaba del marco neoliberal, malestar entonces que se traslada a toda la política, sus instituciones, sus partidos, la democracia.
- Mas allá de medidas de último momento que intentaban paliar el ajuste realizado ¿Era posible en la campaña electoral convocar al status quo? Gracias a nuestro pueblo, su memoria y fidelidad, a los millones que decidieron enfrentar el peligro de la UltraD y de que volviera el Macrismo, el 44,31% acompaño la propuesta de UxP como una actitud defensiva. No se presentó una alternativa a esta realidad de cogobierno con el fondo, de inflación depredadora, de perdida en los salarios, de inseguridad, de pobreza, de salarios de trabajadores formales por debajo de la línea de pobreza. Stefanoni…
El movimiento nacional y popular necesita discutir la estrategia para transformar el país, cuestión sustancial que no es solo discutir un programa o suma de medidas. Es sobre todo un rumbo, el tipo de soberanía que vamos a construir, cuáles son los actores centrales de esa transformación, como se conforma un bloque político, social, económico y cultural que seguramente tendrá diferencias y contradicciones que justamente la política deberá sustanciarlas. Y como defender esas conquistas. No se trata solamente de cómo nos presentamos a las próximas elecciones por muy importante que sea.
Hay que romper el empate estratégico en el país y en América latina donde el colonialismo neoliberal no logra perdurar y las luchas populares los derrotan para abrir paso a gobiernos populares que avanzan en medidas de desarrollo y justicia social pero que tampoco logran construir un modelo de acumulación estable y son vencidos por golpes o elecciones por nuevas versiones de las derechas.
Hace años se ha analizado el empate estratégico desde distintas visiones, pero en especial en nuestro país se ha desarrollado desde algunos intelectuales enfoques que los dos polos del péndulo se mantienen dentro del marco capitalista neoliberal. Con todo el respeto que muchos me merecen ahí no hay ruptura sino continuismo entre un neoliberalismo más salvaje y otro mas “humanizado”.
En un reportaje de la revista Jacobin a Álvaro García Linera, lectura completa que recomiendo (click aquí) sostiene:

“Lo que caracteriza al tiempo histórico que va desde 10 años o 15 años atrás hasta los siguientes 10 o 15 años es el declive lento, angustiante y contradictorio de un modelo de organización de la economía y de la legitimación del capitalismo contemporáneo, así como la ausencia de un nuevo modelo sólido y estable que retome el crecimiento económico, la estabilidad económica y la legitimación política. Es un largo período, estamos hablando de 20 o 30 años, en cuyo interior, entonces habita esto que hemos llamado «tiempo liminal» —lo que Gramsci llamaba «interregno»—, donde se suceden oleadas y contraoleadas de múltiples intentos por dirimir ese impasse.
América Latina —y ahora el mundo, porque América Latina se adelantó a lo que luego sucedió en todos lados—, vivió una oleada progresista intensa y profunda, pero que no logró consolidarse, seguida por una contraoleada regresiva conservadora y luego por una nueva oleada progresista. Posiblemente, todavía veamos durante los siguientes 5 o10 años estas oleadas y contraoleadas de victorias cortas y de derrotas cortas, de hegemonías cortas, hasta que el mundo redefina el nuevo modelo de acumulación y de legitimación que le devolverá al mundo y a América Latina un ciclo de estabilidad por los siguientes 30 años. En tanto no suceda eso, estaremos asistiendo a esta vorágine propia del tiempo liminal.”
Mas adelante el ex Vicepresidente de Bolivia agrega :
“La centroderecha, que gobernó el continente y el mundo durante 30 ó 40 años, ya no tiene respuestas a los evidentes fallos económicos del globalismo liberal y, ante las dudas y las angustias de las personas, surge una extrema derecha que sigue defendiendo al capital pero que cree que los buenos modales de la antigua época ya no son suficientes y que ahora hay que imponer las reglas del mercado por la fuerza. Esto implica domesticar a la gente, si es necesario a palos, para regresar a un libre mercado puro y prístino, sin concesiones ni ambigüedades, porque –según ellos- eso fue la causa del fracaso.”
Y concluye Linera:
“Frente a eso, el progresismo y las izquierdas no pueden tener un comportamiento condescendiente, intentando contentar a todas las facciones y sectores sociales. Las izquierdas salen de su marginalidad en el tiempo liminal porque se presentan como alternativa popular al desastre económico que ha ocasionado el neoliberalismo empresarial; y su función no puede ser la de implementar un neoliberalismo con «rostro humano», «verde» o «progresista». La gente no sale a las calles y vota electoralmente a la izquierda para decorar el neoliberalismo. Se moviliza y cambia radicalmente sus anteriores adherencias políticas porque está harta de ese neoliberalismo, porque desea deshacerse de él pues solo ha enriquecido a pocas familias y a unas pocas empresas. Y si la izquierda no cumple eso, y convive con un régimen que empobrece al pueblo, es inevitable que la gente gire drásticamente sus preferencias políticas hacia salidas de extrema derecha que ofrecen una salida (ilusoria) al gran malestar colectivo.
Las izquierdas, si quieren consolidarse, deben responder a las demandas por las que surgieron y, si quieren en verdad derrotar a las extremas derechas tienen que resolver de manera estructural la pobreza de la sociedad, la desigualdad, la precariedad de los servicios, la educación, la salud y la vivienda. Y para poder realizar eso materialmente, tienen que ser radicales en sus reformas sobre la propiedad, los impuestos, la justicia social, la distribución de la riqueza, la recuperación de los recursos comunes en favor de la sociedad. Detenerse en esa obra va a alimentar la ley de las crisis sociales: toda actitud moderada ante la gravedad de la crisis, fomenta y alimenta los extremos. Si las derechas hacen eso, alimentan a las izquierdas, si lo hacen las izquierdas, alimentan a las extremas derechas.”
En el mismo sentido escribe Pablo Stefanoni en su libro ¿La rebeldía se volvió de derecha?:
“En las últimas décadas, en la medida en que se volvió defensiva y se abroqueló en la normatividad de lo políticamente correcto, la izquierda, sobre todo en su versión “progresista”, fue quedando dislocada en gran medida de la imagen histórica de la rebeldía, la desobediencia y la transgresión que expresaba. Parte del terreno perdido en su capacidad de capitalizar la indignación social fue ganándolo la derecha, que se muestra eficaz en un grado creciente para cuestionar el “sistema” (más allá, como veremos, de lo que esto signifique).En otras palabras estamos ante derechas que le disputan a la izquierda la capacidad de indignarse frente a la realidad y de proponer vias para transformarla.”
Son de gran ayuda las reflexiones para repensar las estrategias del movimiento nacional y popular de nuestro país, porque esta urgido por esta etapa histórica ¿status quo conservando el giro hacia un conservadurismo que decora el neoliberalismo? ¿dispersión por falta de conducción y unidad real? ¿ o renovación estratégica del proyecto de país, de acciones, de dirigentes?
Nunca hay que confundir el deseo con la realidad, pero también depende si llevamos nuestro deseo a la acción. El protagonismo popular, la democracia sin permiso, la construcción de una alternativa anticapitalista serán la llave del futuro mejor que queremos.

*Alejandro Mosquera. Es director de Iguales. Director del IEFI – Instituto de estudios y formación para la Igualdad. Ex diputado de la Pcia de Bs.As. y Presidente de la Camara de diputados.
Foto gentileza de Fabian Restivo
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Sin duda tener un referente vomo Garcia Linera, es poder sostener ese pensamuento critico que se fue perdiendo en la derrota cultural en nuestro pais. Es muy importante este analisis porque nos posibilita repensar que proyecto nacional y popular queremos
Por fin un intento de análisis a la altura de la crisis, en línea con la ambición intelectual de García Linera. Aún no recupera del todo el espíritu revolucionario necesario y que obliga a una crítica más rotunda al llamado progresismo. A este, si bien hay que incorporarlo como fuerza propia, hay que depurarlo de lo que Lenin llamaría «cretinismo parlamentario». Quiero decir en síntesis recuperar a Gramsci es socialmente admisible ya, pero recuperar a Lenin se corresponde con el periodo revolucionario que es necesario reabrir en Argentina. Lido Egisto Iacomini.
ADHIERO..!!
Sábado 20 6 am. Emocionada. Considerada. Visibilidad…tres estados emocionales me abrazaron durante toda la lectura de este bendecido correo.
Desarrollo. Ciencia. Justicia social. Educación. Salud. Soberanía…en el orden que cada impronta lo señale son los designados para este tiempo de definición por penales.
Por la merecida infinitud liminal que la humanidad toda debe custodiar y merece…gracias.
Abrazos empoderados fraternos y disponibles.
Excelente analisis de Alejandro Mosquera mi agradecimiento.
Análisis como el que he leído son imprescindibles, urgentes,necesitan divulgación.
Me ha conmovido profundamente y me siento menos sola y con alguna esperanza, característica que creía perdida.GRACIAS !
Excelente descripción de la situación y del papel que la IZQUIERDA es fundamental para terminar definitivamente con la aparición y desarrollo de una ultraderecha colonialista y depredadora.COMO DIRÍA EL CHÉ O NOS JUNTAMOS TODOS O NOS VAN A MATAR DE A UNO.