Por Nora Perusin

“Yo acuso a la propiedad privada/de privarnos de todo.” Roque Dalton

Apenas conocido el alcance del DNU y de la ley Ómnibus, miles de personas se autoconvocan con el propósito de resistir el embate que echa por tierra, derechos consagrados por la Constitución Nacional, que remata bienes públicos, que desguaza bienes culturales.

La reacción popular no se hizo esperar y comienzan a conocerse los primeros comunicados de repudio a lo largo y ancho del país, y el llamado a autoconvocarse para resistir este avance sobre la cultura, que está diseñada para favorecer a las multinacionales.

El mismo 30 de diciembre de 2023, se llamó a un abrazo simbólico al Fondo Nacional de las Artes, en el que participaron cientos de personas entre trabajadores y artistas.  

Los ex directores de FNA en una carta pública advierten “La relación que nos une nació casi exclusivamente de nuestras respectivas tareas al frente de ese organismo, cuya excelencia y transparencia queremos destacar. Siempre nos impactó la calidad, importancia y variedad de las iniciativas y proyectos sometidos por los artistas argentinos al FNA para ser financiados o subsidiados y por la eficiente tarea de su personal en la evaluación correspondiente”.

Convocado por UPCN el martes 10 de enero de 2024, se realizó un acto en la puerta del FNA, no sólo en defensa de los puestos de trabajo, sino además porque significa un ataque a la soberanía e identidad cultural.

En esa semana hubo diversas convocatorias, y el colectivo Unidxs por la Cultura convocó a un Cacerolazo Nacional para el 10 de enero frente al Congreso Nacional, en el que confluyeron reclamos de diversos sectores, con el propósito de confluir en el paro nacional previsto para el 24 de enero que fuera convocado por la CGT y CTA.

Lo que está en juego

El megadecreto atenta contra la soberanía e identidad cultural, privando de recursos a la cultura, y propicia el vaciamiento de diversas entidades dedicadas a la promoción y apoyo de artistas, sobre todo en el interior del país.

El paquete de reformas propone lisa y llanamente el cierre del Instituto Nacional del Teatro (INT) y del Fondo Nacional de las Artes (FNA); y el desfinanciamiento del INCAA, el Instituto Nacional de la Música (Inamu) y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip).

El proyecto de “ley ómnibus” incluye, la regulación de las sociedades de gestión colectiva de derechos, entre ellas, SAGAI.

Lo que significa una importante baja en la posibilidad de recaudar y distribuir derechos económicos de socios/as, asimismo implica la desaparición total de la acción social de SAGAI y su Fundación. Programas como las becas, cursos de formación, beneficios, subsidios por nacimiento y/o adopción, servicios asistenciales en situaciones de emergencia.  SAGAI es una entidad que no depende económicamente del Estado Nacional.

Concretamente se desfinancia el INCAA, cuando limita su financiamiento al 10% de las entradas que pagan los espectadores, reduce el consejo asesor de 11 a 8 miembros, que serán designados a discreción por el director del organismo, recortando los subsidios, esto también implica la desaparición de la ENERC. La ENERC es una escuela que forma y ha formado a muchos de nuestros mejores técnicos y directores de cine, que financia con plata del INCAA que es la que sale de las entradas de cine, un 10 % del valor.

El Inamu, de ser un ente público no estatal, pasaría a ser un programa de la Secretaría de Cultura, dejando su financiamiento a voluntad del estado.

También se propone la derogación de la Ley N° 25.542, de Defensa de la Actividad Librera, que establece un precio uniforme de venta al público de libros. Según la Cámara Argentina del Libro, esto pondría en riesgo la existencia de las pequeñas y medianas librerías, así como también el acceso a la lectura.

No se salvan las bibliotecas populares, ya que el proyecto es arrebatar los “beneficios presentes en la ley 23351, por ejemplo, tarifas reducidas en servicios prestado por empresas del estado. Se pone en jaque todos los aspectos de la vida cultural de nuestro país, propiciando la especulación inmobiliaria al pretender derogar la ley N° 14.800, de 1959, según la cual en el caso de demolición de una sala teatral el propietario tiene la obligación de construir una de características similares en el nuevo edificio.

Dicha normativa, permitió a los vecinos de Villa Urquiza, recuperar el cine teatro “25 de Mayo”, el que funciona como Centro Cultural en el año 2008.

Plan de lucha

Conocidos los alcances del DNU y del Megadecreto y el plan Caputo, la reacción popular no se hizo esperar, trabajadores de la cultura y vecines, en todo el país, comenzaron a autoconvocarse, tal como ocurrió en diciembre de 2001, conformando nuevas asambleas barriales con el propósito de organizar la resistencia, participando del cacerolazo cultural y organizando diversas actividades en vista del paro nacional convocado para el 24 de enero.

El domingo 14 de enero 2024 tuvo lugar “la asamblea de las asambleas” en la que se acordó que: realizar una asamblea para el 27 de enero 2024 para coordinar acciones con posteridad al paro, darle continuidad a los ruidazos de los miércoles, y marchar el día del paro con una columna propia e independiente,bajo las consignas “inicio de un plan de lucha hasta derrotar al DNU, la ley ómnibus de Milei y el protocolo represivo de Bullrich”.

La esencia del plan Mileísta es apropiarse del patrimonio cultural nacional y transferir dicho patrimonio a favor de grandes grupos concentrados de la industria cultural (editoriales, espectáculos, cine, etc), disponiendo los recursos genuinos de entes autárquicos del Estado para que la cultura termine siendo un bien de lujo para los pocos que puedan pagarlo, manejando discrecionalmente.

Estamos ante un desafío extraordinario, de una lucha en varios frentes político, ideológico, socioeconómico y cultural. Contamos con una larga tradición de lucha y resistencia de movimientos sociales y colectivos culturales y de espacios para dar batalla contra el terrible ajuste que se propone.

*Nora Alicia Perusin. En 1980, bajo el seudónimo Nora Prece, publica su primer libro de poemas Acerca de Nosotros. Fue colaboradora permanente de la Revista Mascaró desde fines de 1984 hasta 1988. En 1999 publica Los Soles Oblicuos (Colección Mascaró). En 2007 edita La distancia es una frontera que se mueve en Ediciones del Dock. En el 2011, se estrena en el Centro Cultural de la Cooperación la obra Los Poetas de Mascaró, bajo la dirección de Leonor Manso, y con la participación de Elena Tasisto, Ingrid Pelicori, Alejandro Awada, Walter Quiroz, Patricio Contreras y la voz de Claudia Tomas y musicalización de Benito Grande. Obra  en la se recrean textos de diferentes autores, integrantes del grupo editor de la revista literaria Mascaró.   En el 2012 se publica la antología Los Poetas de Mascaró por Ediciones desde la Gente. En el  2014 edita Donde la luz detiene su sombra. Ed. El suri porfiado. Parte de su obra figura en antologías nacionales y extranjeras.  Incursiona también en las artes plásticas y realizó estudios con Basia Kuperman, Juan Lopez Tzeatzel, realizando varias muestras colectivas. Es abogada de causas improbables pero no perdidas.