por Iguales*

El viernes 10 de mayo se efectuó la votación:  143 Estados, de los 193 miembros de la ONU, volvieron a pedir en la Asamblea General de Naciones Unidas reconsiderar la integración de Palestina como Estado de pleno derecho, una decisión que compete al Consejo de Seguridad.

Solo nueve países votaron en contra (entre ellos Argentina) y 25 se abstuvieron en esta resolución que fue copatrocinada por España, Irlanda, Noruega y Bélgica, junto a más de 70 países.

La resolución aprobada por la Asamblea general concede a Palestina nuevas competencias que superan su estatus actual de Estado observador no miembro y que definen su participación en la Asamblea General, pero especifica que no contará con derecho a voto ni podrá presentarse candidata a los organismos de Naciones Unidas.

En el texto aprobado, la Asamblea General declara que el Estado de Palestina “está habilitado para la membresía en la ONU de acuerdo con el artículo 4 de la carta fundacional y, por consiguiente, debe ser admitido como miembro de Naciones Unidas”.

Además, recomienda al Consejo de Seguridad de la ONU “reconsiderar favorablemente” la cuestión de la adhesión de Palestina, en conformidad con el artículo 4 de la Carta de las Naciones Unidas y la opinión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 1948.

El Consejo ya rechazó el pasado 18 de abril la membresía plena de Palestina con el único voto de bloqueo de Estados Unidos, mientras que 12 miembros la apoyaron y dos se abstuvieron. Ahora se abre un periodo indeterminado en el que el Consejo podría volver a tratar el asunto, sin la menor claridad sobre el calendario.

La mayoría conseguida en la Asamblea General por la resolución favorable a Palestina es muy superior a los dos tercios requeridos. En 2012, otra votación consiguió la entrada de Palestina como Estado observador, con 138 votos favorables y nueve en contra.

Nuevos derechos, mayor peso diplomático

La decisión fue tomada por la Asamblea General tras el veto emitido por Estados Unidos en el Consejo de Seguridad en contra de otorgar la plena membresía a Palestina. Aunque no se ha modificado el estatuto de observador del Estado de Palestina, los nuevos derechos le conceden un mayor peso diplomático.

La resolución aprobada hoy enumera cambios significativos en el estatus del Estado de Palestina en las reuniones y conferencias de la Asamblea General, incluido su orden en la lista de oradores y la disposición de los asientos.

Como Estado observador, Palestina sigue sin el derecho a voto en la Asamblea General ni a presentar su candidatura a órganos de la ONU como el Consejo de Seguridad y el Consejo Económico y Social.

Por la Paz y la libertad 

En la sesión de este viernes en la Asamblea General, el embajador palestino, Riyad Mansour, reclamó el derecho a un Estado palestino que “no puede depender del veto de Israel ni es negociable”, y subrayó que el voto de hoy tiene un carácter histórico.

“Queremos paz, queremos libertad”, dijo a la Asamblea Mansour. “Un voto por el sí es un voto a favor de la existencia palestina, no va en contra de ningún Estado. Es una inversión en paz”.

Los matones del mundo

A continuación subió al estrado el embajador de Israel, Gilad Erdan, cuyo Gobierno rechaza la solución de dos Estados. El diplomático afirmó que una sesión como la de este viernes significa el fin de los principios que inspiraron la creación de la ONU. Para ilustrarlo, sacó una pequeña trituradora de papel donde introdujo y destruyó la carta fundacional de Naciones Unidas.

Entretanto, el ministro de Exteriores de Israel, Israel Katz, declaró que “la absurda decisión tomada pone de manifiesto el partidismo estructural de la ONU y los motivos por los que, bajo el liderazgo de su secretario general, António Guterres, se ha convertido en una institución irrelevante”.

Katz afirmó que la decisión de la Asamblea General, que calificó de “artificial” y “disociada de la realidad”, “solo anima el terrorismo” y “complica todavía más las perspectivas para un acuerdo” de cese el fuego en Gaza.

La vergüenza del voto de  la delegación Argentina 

Argentina rechazó el proyecto que buscaba conceder a Palestina un rol de miembro pleno en la Organización de Naciones Unidas (ONU). Es el único país latinoamericano en votar en contra de la resolución, lo cual además, representa un giro de 180° en la histórica posición del país frente a este tema.

Con servilismo al gobierno genocida vota contra la vida y la libertad del pueblo palestino que está sufriendo una masacre indiscriminada. 

La posición de Javier Milei y de la Canciller Mondino no representa al pueblo argentino, en vez de favorecer la paz en beneficio de los pueblos palestinos, judíos y árabes solo alienta más guerra. Hasta EEUU está buscando formas de limitar la masacre, el presidente argentino alienta una posición guerrerista en contra de su pueblo que desea la paz y la convivencia. 

Podrán reprimir a los estudiantes en EEUU y Francia, podrán ignorar las movilizaciones en todo el mundo, podrán no escuchar el grito desesperado de los martirizados, pero las banderas de palestina se levantaran en más manos y la unidad de los pueblos incluidos los de EEUU e Israel lograrán detener las manos genocidas y construirán paz y seguridad para todos y justicia para todas las víctimas.