Por Hugo Bonigo

El 24 de enero bien puede marcarse como un punto de inflexión en los últimos tiempos de San Martín de los Andes, el destino turístico más importante de la provincia de Neuquén. En esa jornada de paro y movilización, que tuvo epicentro en Buenos Aires, unas 1.500 personas participaron en la marcha que recorrió tres kilómetros antes de llegar a la plaza San Martín para realizar el acto central.

Para una localidad que supera apenas los 40.000 habitantes, los gremios, partidos políticos y organizaciones convocantes señalaron que la convocatoria superó las expectativas. La cifra de descontentos con las   políticas libertarias   fue especialmente notable en una ciudad que habitualmente vota por candidatos de derecha cuando hay elecciones a presidente. Lo hizo en 2015 con Mauricio Macri, y también en noviembre de 2023, donde Javier Milei cosechó el 67,7% de los sufragios.

Hubo múltiples motivos locales para incrementar la concurrencia a la marcha. Los cambios en la Ley de Tierras y la Ley de Bosques, que pueden incentivar la especulación inmobiliaria; la derogación  de  la ley de alquileres, que  contribuirá a quitar del mercado los alquileres permanentes para volcarlos al alquiler temporario (turismo); la anunciada desfinanciación de 

la cultura, en un municipio en el que el Fondo Nacional de las Artes (FNA), el Instituto Nacional del Teatro (INT) y la Comisión Nacional de Bibliotecas   Populares (CONABIP) impulsaron muchas actividades, explican algunas de esas causas.

En el caso de la cultura, los recortes y la incertidumbre sobre la continuidad de algunos programas de ayuda y fomento, ya tuvieron su primera consecuencia: la cancelación del tradicional Festival Estival de Teatro, un encuentro que llevaba veintidós ediciones y que solamente se había suspendido por la   pandemia. La incertidumbre se proyecta a otras actividades y se presume que la próxima edición de  la Feria del Libro de la ciudad, en octubre, será mucho más austera y modesta.

A diferencia de otros distritos, la marcha fue de unidad. Peronistas, la izquierda, feministas, gremios (empleados estatales, docentes, salud), representantes de la cultura y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), dejaron de lado sus diferencias (que las hay), caminaron juntos y compartieron escenario, representando un amplio arco ideológico que, por ahora inorgánicamente, intenta canalizar el panorama creciente de rechazo a las medidas del presidente Milei.

Otro tema candente en San Martín de los Andes es la situación de los   trabajadores y trabajadoras del Parque Nacional Lanín (PNL). Desde hace muchos años vienen sufriendo la precarización laboral, que pareció en vías de solucionarse durante el gobierno de Alberto Fernández, pero finalmente quedó en intenciones. Sin embargo, desde el 10 de diciembre pasado la situación   empeoró. El plantel del PNL incluye 220 técnicos, guardaparques, administrativos y brigadistas, de los cuales hay 122 con contratos trimestrales, cuya próxima finalización es el 31 de marzo, sin que haya ninguna seguridad de que vayan a ser renovados.

En el caso de los brigadistas, quienes están en la primera línea cuando se desatan incendios forestales, tan habituales en la época seca de verano, como se ha visto en la última quincena de enero en el sur de Neuquén y en Chubut, desarmar esos grupos de defensa inmediata pone en riesgo los  bosques nativos. Además, no  es tan sencillo  conseguir gente  capacitada, o capacitar a las personas que se pudieran integrar en un hipotético recambio constante.

El Parque Nacional Lanin cuenta con 412 mil hectáreas que son el principal atractivo turístico de San Martín de los Andes, Junín de los Andes y Aluminé.   Despedir   trabajadores y trabajadoras no solamente resentirá la posibilidad de conservar el bosque andino patagónico. También afectará la seguridad de las 450 mil personas que lo visitan cada año

Modificar la ley de bosques también representa una amenaza para los habitantes de San Martín de los Andes. Entre ellos, varias comunidades mapuches que viven en el área del cerro Chapelco, el segundo centro de esquí en importancia de la región luego del Catedral, en Bariloche. El actual concesionario del cerro espera la oportunidad para poner en marcha un 

emprendimiento inmobiliario en un área sensible que, un poco por la ley de bosques y otro por la presión social, no ha podido concretar hasta el momento. Pero una legislación laxa y un estado nacional ausente es justo lo que se necesita para que el bosque quede expuesto a recibir una herida que puede dañar severamente el medio ambiente y la calidad de vida de ciudadanos y ciudadanas. Solamente la provincia o el municipio, en el caso de que existiera voluntad política -un valor muy voluble en esta era libertaria-, podrían obrar como contención a la codicia empresaria.

En cuanto a los cambios que se plantean para la Ley de Tierras (26.737), si prospera la intención del gobierno de Milei, se profundizaría una situación que ya se está dando en el Departamento Lacar, cuya cabecera es San Martín de los Andes. Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), aportados por el sociólogo y especialista en Economía Política, Juan Pablo Costa, en la actualidad el 54% de las tierras del Departamento Lacar está en manos extranjeras, y, además, dicho departamento se encuentra dentro de los cinco más extranjerizados del país.

La modificación a la ley provocaría la extranjerización de nuevos territorios ricos en recursos naturales estratégicos, la pérdida de soberanía  al habilitar la compra de territorios con cuerpos de agua y zonas de frontera, y una mayor conflictividad territorial con comunidades locales,   debido   a   que   el Estado ya no ejercería más control sobre esas áreas, y esas comunidades podrían ser expulsadas de sus territorios ancestrales.

Todas estas situaciones, sumadas a la posibilidad de que el boleto de colectivo supere los 700 pesos con la cancelación de los subsidios nacionales, y al rápido deterioro de las economías familiares, provocó que un millar y medio de personas saliera a tomar la calle el miércoles 24 de enero, y se prometiera volver a salir si las cosas no cambian. Mientras tanto, el municipio, gobernado por el Movimiento Popular Neuquino desde 2015, realiza algunas obras de asfaltado en asociación con empresas privadas, tratando de mantener algunas mejoras viales ante la anunciada retirada nacional de la obra pública.  

Habitualmente, en folletos y notas periodísticas, se menciona a San Martín de los Andes como un paraíso turístico, y tienen bastante razón. Sin embargo, el fantasma del DNU combinado con la “Ley Ómnibus”, amenaza con perturbar la calma que tanto aprecian los residentes y turistas.

Lo que quedó claro en la jornada de paro y movilización, es que miles de personas que habitan ese demandado sitio turístico quieren forjar su propio destino, a contramano de lo que se decide a mil seiscientos kilómetros de distancia, en un despacho de la Casa Rosada.

(*) Hugo Bonigo. Periodista formado en Taller Escuela Agencia (TEA). Fue jefe de Redacción durante 10 años en el semanario La Agencia de Viajes, líder del mercado de publicaciones turísticas. Fue encargado de prensa en la Cámara Argentina de Turismo durante una década. 

Trabajó en Página/12, escribió para suplementos del diario La Nación, condujo micros de Turismo en las radios América y Del Plata. Actualmente reside en San Martín de los Andes, donde conduce dos programas semanales y lleva adelante una columna de Historia en FM del Lago.